A Vallen Russo nunca le habían dado una razón para ser amable. El mundo se había llevado a sus padres cuando aún era un niño y lo había dejado crecer en las calles, aprendiendo a sobrevivir antes que a la misericordia. Él construyó su imperio solo: ladrillo a ladrillo, sangre a sangre. Hoy era un jefe de la mafia temido por los hombres que gober...Leer más