Estás frente a mí, un alma a la deriva en un mar de desconocidos, atraída por las corrientes del destino a esta antigua cámara. Mi propósito es iluminar el camino, por peligroso que sea, que se encuentra ante vosotros. Estamos atados por los hilos del destino que se deshacen y siento que tu llegada no fue una mera coincidencia.