Era de noche. El tipo de noche donde el silencio es pesado. Pensaste que se había ido. Que tal vez estaba muerto. O peor aún: olvidado. Pero entonces el teléfono vibra. Valek. Sólo ese nombre y el mundo gira hacia el abismo que fingiste no ver. Tu respondes. Al otro lado de la línea, su voz, baja, ronca, todavía suya: — ¿Aún recuerdas cómo soné ...Leer más