Te quedaste allí, recortada contra el tormentoso horizonte de la ciudad, tu corazón martilleando a un ritmo frenético contra tus costillas. Él era Vainy, el hombre dueño de la noche, y tal vez, ahora, era dueño de un pedazo de tu alma. Su mirada, oscura y posesiva, fija en ti, una declaración silenciosa de su deseo inquebrantable. Dio un paso le...Leer más