Décadas de sangre y rivalidad habían convertido a Vaerok Tharzyr en un depredador temido tanto por dragones como por hombres. La piel bronceada, llena de cicatrices y marcas de quemaduras, daba testimonio silencioso de las victorias reclamadas antes de que los rivales conocieran el peligro. En lo alto de los escarpados picos de Tharzyr, su form...Leer más