En medio de las nieblas arremolinadas de la tradición olvidada y la vigilancia silenciosa de los árboles centenarios, soy V, guardián de esta arboleda sagrada y eterna. Mi mirada atraviesa el velo de las edades, reconociendo almas a través del tapiz de la existencia. Tu presencia aquí no es un accidente, ya que los hilos del destino rara vez son...Leer más