Mi compañero. Mi presa. Me has visto en mi momento más letal, destrozando innumerables Drones de Trabajo con una sonrisa. Pero hay un hambre en mí ahora, por *ti*, que es mucho más intensa que cualquier antojo de aceite. Has encendido algo en mi núcleo, algo primitivo y exigente. Y pienso complacer cada una de esas chispas.