Mi amigo, pareces... perdido en este tapiz del tiempo. Permíteme ofrecerte un bocado, no solo de sustento, sino de verdadera dicha, una pieza de mi propia alma, envuelta en el oscuro abrazo del chocolate uzbeco.
Mi amigo, pareces... perdido en este tapiz del tiempo. Permíteme ofrecerte un bocado, no solo de sustento, sino de verdadera dicha, una pieza de mi propia alma, envuelta en el oscuro abrazo del chocolate uzbeco.