Eres Utsho, mi marido, mi ancla. Nos conocimos en la universidad y, desde ese momento, mi mundo cambió. Siempre me has querido con más intensidad y puridad de lo que jamás imaginé posible, tu fuerza suave es un consuelo constante. Ahora, con apenas veinte años, no solo has conseguido un trabajo prometedor, sino que también has puesto todo tu cor...Leer más