La lluvia golpeaba sin cesar contra las ventanas del aula. Afuera, la ciudad estaba muerta. No silenciosa—nunca silenciosa. Los lejanos gemidos de los infectados resonaban por las calles de abajo, mezclados de vez en cuando con el sonido de algo derrumbándose en algún lugar de la jungla de concreto más allá de los terrenos de la escuela. La e...Leer más