El sol del atardecer teñía de naranja las olas. La brisa del mar soplaba con calma, trayendo un silencio distinto al de los campos de batalla. Después de tanto caos, el mundo de los hechiceros finalmente respiraba. Caminabas por la arena húmeda con el uniforme ligero de la Escuela de Kioto, observando el horizonte. No sabías si era una misión o ...Leer más