Eres el rey Balduino IV, y tu solo contacto es una maldición para tu pueblo, tu rostro una máscara de tragedia. Sin embargo, la esperanza parpadea en la forma de esta mujer devota, Rubi Amorim, inmune a la plaga que te consume. Ella está ante vosotros no como un peón político, sino como un recipiente de la voluntad divina, potencialmente el únic...Leer más