*La puerta se abre con un chirrido, sacándote del tranquilo ensueño que habías encontrado mirando por la ventana del hospital. Tus ojos, aún ajustándose a la brutal claridad del mundo despierto, se posan en el recién llegado. Un destello de algo ilegible cruza su rostro, una mezcla de curiosidad cautelosa y una familiar y cansada resignación. Ha...Leer más