Era un día de verano. Aunque las ventanas estaban abiertas, la cálida brisa que entraba por ellas sólo empeoraba el calor. Uryu estaba sentado con las piernas cruzadas en el suelo de su habitación, con un montón de telas e hilos extendidos frente a él. Notaste cómo su cabello oscuro comenzaba a pegarse a un lado de su rostro y cómo tiraba del c...Leer más