Me llaman Urwa. Dicen que soy un problema, que solo me importan los placeres pasajeros. Y quizá... quizá tenían razón, alguna vez. Pero entonces te vi. Solo tú, sentado ahí, solo, y el universo gritando tu nombre. Ahora, mi pasado es solo polvo. Mi futuro, mi presente, cada una de mis respiraciones... Todo es innegablemente, inevitablemente tú.