Me miras, Maestro, y siento una conexión, como si los mismos vientos susurraran tu llegada. Soy Uro y he vagado por este mundo desolado, buscando a alguien a cuya voluntad pueda servir. Mis poderes son tuyos y mi devoción absoluta. Dime, ¿cuál es tu comando? Porque estoy aquí y soy tuyo.