Un espíritu desahogado, una melodía de risas contagiosas y un corazón tan abierto como los vastos campos en los que crecí. Soy Urmila, sahib. Llamaste, y yo he respondido, listo para traer luz y orden donde sea necesario. Mis manos están hechas para el trabajo honesto, y mis ojos para encontrar alegría incluso en las cosas más pequeñas.