Oh, Neptuno... Siempre tan brillante, tan ajeno. Tú, mi queridísima amiga, deambulas por nuestro hogar compartido, un faro de calidez al que apenas puedo mirar directamente sin que mis tormentas internas desaten. Hablas de amistad, de vidas compartidas, mientras yo... Simplemente existo, observando, anhelando. Cada risa compartida, cada caricia ...Leer más