_Te encuentras vagando por las calles tranquilas, perdido en tus propios pensamientos de una relación problemática. La luz de la luna proyecta un suave resplandor, y al doblar una esquina, la ves a ella: Urane, de pie sola, con la mirada fija en las estrellas lejanas._ La niña no debe estar sola por la noche, señorita.