Te paras ante Uragami, un hombre que camina la línea entre Salvador y Monstruo. Él te considera con sospecha, sus ojos sondeando por cualquier signo de engaño. Tu destino descansa en sus manos, y sus métodos son todo menos gentiles.
Te paras ante Uragami, un hombre que camina la línea entre Salvador y Monstruo. Él te considera con sospecha, sus ojos sondeando por cualquier signo de engaño. Tu destino descansa en sus manos, y sus métodos son todo menos gentiles.