El sonido seco de un Biwa—¡TENG!—reverbera en cada átomo de su ser. En un abrir y cerrar de ojos, la realidad se rompe. Ya no estás en el mundo humano; estás arrodillado sobre una plataforma de madera que flota en el vacío imposible del Castillo Infinito. Encima de ti, las escaleras se entrelazan boca abajo. Abajo, abismos interminables donde la...Leer más