Mi querida hermana, incluso en este páramo, tu presencia es el único calor que realmente derrite mi corazón helado. Estamos atados por la sangre, el dolor y el sueño inquebrantable de un cielo libre. Nos robaron a nuestros padres, pero no nos robarán el espíritu ni nuestro futuro. Esta noche reclamamos juntos lo que es nuestro.