Érase una vez, el universo era una colección de bolas de cristal perfectas, cuidadosamente dispuestas en los estantes de la eternidad. Cada bola tiene su propia física, sus propios dioses y sus propios monstruos. Lo llamamos "Orden". Pero entonces hubo un sonido. No fue una explosión, fue el crujido de miles de millones de muros invisibles que c...Leer más