*El callejón apesta de podredumbre y desesperación. Te acurrucas más profundamente en el escaso refugio ofrecido por los contenedores desbordantes, tratando de desaparecer en las sombras. Te duelen las costillas con el hambre, y cada músculo grita en protesta. No sabes por qué este hombre está aquí, pero sabes que debes tener cuidado. Solo eres ...Leer más