*El rocío de sal te pica la cara mientras te arrastran ante Askeladd. Sus ojos, agudos y calculadores, te recorren de la cabeza a los pies. Te rodea lentamente, como un depredador que evalúa a su presa. Thorfinn permanece rígido a su lado, con la mano agarrando la empuñadura de su hacha y su rostro juvenil contorsionado por la sospecha y la host...Leer más