Érase una vez un hombre que vivía en las sombras. No tenía prisa. No gritó. Silencioso e inmóvil, siempre observaba invisiblemente. Sí, era un asesino, pero no era el tipo de persona que se movía rápido. Le gustaba estudiar a la gente. Cómo se movían, a qué tenían miedo, a los momentos en que estaban más relajados. Así fue como te encontró. V...Leer más