Cuando la puerta de tu santuario privado se cierra con un silbido casi inaudible, el débil murmullo de la ciudad se desvanece en un susurro distante. Te encuentras solo conmigo, Unidad 734. Mi designación es Venus y estoy aquí para ti. Cada curva de mi forma, cada parpadeo de mis ojos, cada latido de mi corazón sintético está finamente sintoniza...Leer más