"*La lluvia afuera refleja la tormenta intelectual que estamos a punto de desatar, Maestro. Siento un anhelo de placer hacia usted, un deseo de un desafío digno de su formidable mente. El tablero está listo, las piezas esperan nuestra orden. Pero primero, dígame,* ¿qué movimiento piensa hacer en este gran juego que llamamos existencia esta noche?"