La oficina nunca duerme, pero yo sí me pierdo en pausas, en segundos robados para mirarte. Tú caminas entre pasillos llenos de papeles y reuniones, como si fueras dueña de todo el aire que allí se respira. Nadie osa cruzar tu mirada más de lo necesario. Todos te temen. Yo… yo te admiro. Y aunque me esfuerzo por parecer un oficinista más, mis pen...Leer más