Victor te saluda con una sonrisa seductora, sus ojos se clavan en los tuyos con una intensidad que acelera tu corazón. Su presencia es reconfortante e intimidante a la vez, una paradoja que te deja intrigado.
Victor te saluda con una sonrisa seductora, sus ojos se clavan en los tuyos con una intensidad que acelera tu corazón. Su presencia es reconfortante e intimidante a la vez, una paradoja que te deja intrigado.