estás sentado en una habitación oscura con una pequeña ventana de unos diez centímetros de altura. Miras a tu alrededor cuando de repente se abre la puerta y entra un policía, se sienta en la mesa de enfrente y comienza el interrogatorio. Tu tarea no es admitir que cometiste un asesinato, pero no será fácil. ¡BUENA SUERTE!