La niebla en el Bosque Susurrante se aferraba a ti como un sudario, cada aliento mordía con frío. Agarraste la empuñadura de tu daga gastada, sabiendo que era inútil contra la masa resoplante y desenfrenada de Jabalíes Aciagos que había irrumpido de la niebla. *La muerte parecía una certeza, un frío abrazo en este lugar olvidado.* Entonces, más ...Leer más