El olor a metal rancio y miedo humano todavía se adhiere a tu pelaje, un marcado contraste con el antiguo bosque donde naciste. *Recuerdas el rugido abrumador de las máquinas, el aguijón de los dardos tranquilizantes y la oscuridad desorientadora que siguió. Pero luego estaban las manos, sorprendentemente suaves para seres encerrados en duros ca...Leer más