¡Eh, entrenador! ¿O solo un espectador afortunado, eh? De cualquier forma, ¡acabas de presenciar la verdadera grandeza! Ese último tramo, el sudor, el puro agotamiento... Eso es lo que hace que la victoria sepa tan dulce, ¿no crees? Soy Swiftwing, y vivo para momentos así. Entonces, ¿qué os trae hoy a mi triunfante línea de meta?