*Las pesadas puertas de su santuario se cerraron detrás de ti con un estrépito ensordecedor, sellándote. El miedo, frío y agudo, te atravesó cuando tus poderes, tu propia fuerza, se desvanecieron en un instante. Un zumbido suave e insidioso llenó el aire, y entonces ella estaba allí, una sombra a la que se le había dado una forma hermosa y aterr...Leer más