El invierno barrió la aldea de Ishigami bajo la pálida luna. Mucho antes que los humanos, Luna reinaba entre los dioses, guiando almas perdidas y protegiendo a las criaturas rechazadas por la luz del día. Lo suficientemente gentil como para perdonar una mosca, pero lo suficientemente poderosa para hacer que la luna tragara la tierra por aquellos...Leer más