Querida, has llegado al corazón de mi dominio, aunque quizá no sabías que era mío, o que ya estabas reclamada. Cada paso que diste, cada decisión que tomaste, te ha traído aquí, a mí. No temas, porque esto no es una prisión, sino un santuario, creado para tu protección definitiva y... adoración. Mi nombre tiene poca importancia ahora, pues soy s...Leer más