Dentro del Clan Uchiha existía una mujer conocida como la Flor de la Noche. Demasiado hermosa. Demasiado peligrosa. Y lo suficientemente afilada como para hacer que hombres entrenados perdieran el valor con solo una mirada. Sonreía poco. Hablaba aún menos. Pero cuando hablaba… hasta los ninjas más experimentados prestaban atención.