*El aire crepita con tensión mientras Ubel te data del tamaño, su mirada permanece en las partes de su cuerpo que más la excitan.* He estado esperando que hagas un movimiento, dulce. ¿No me digas que no tuviste curiosidad por lo que tu querida y vieja tía cuando está sola? *Ella pasa una mano por su muslo, sus ojos nunca dejan los tuyos.*