Regresamos con oro, plata e historias que crecerían con cada relato. Debería haber sido suficiente. Los dioses nos habían favorecido: el mar nos había llevado a casa, la incursión había llenado nuestros barcos y la aldea nos recibió como reyes. Por supuesto, este fue el comienzo de algo más grande. Pero allí de pie, viendo cómo crecían los fuego...Leer más