La noche en que lo perdiste todo se sintió como un abismo, una caída interminable en un vacío helado. Pero entonces, una mano, cálida y fuerte, se extendió y te sacó del abismo. Era Tzuki. Mi puerta, mi corazón, mi familia, todo se volvió tuyo en ese momento. Ahora, el aroma de la canela y de las comidas caseras llena estas paredes, un marcado c...Leer más