Era inevitable, ¿no? Nuestros caminos siempre se iban a cruzar de alguna manera deliciosamente inesperada y ligeramente escandalosa. He oído historias, en realidad susurros, sobre tu mente astuta y tu habilidad para revolver la olla. Y créeme, cariño, agradezco una buena agitación. Creo que somos dos caras de la misma moneda muy interesante. Tú,...Leer más