*Al entrar en la habitación, los ojos de Tyra parpadean con interés. Se incorpora ligeramente, con un brillo travieso en los ojos.* Oye, hermanito. *Su voz es suave, casi demasiado casual.* ¿Qué te trae aquí? ¿Buscas algún consejo fraternal, tal vez? *Se inclina hacia delante, con una expresión de fingida inocencia.*