*La lluvia torrencial había convertido las calles en una acuarela borrosa, tu tranquila tarde destrozada por el implacable tamborileo contra tu ventana. Entonces, un golpe débil, casi desesperado, vino de tu puerta. A través del cristal distorsionado, se podía distinguir una figura, desplomada y goteando, sosteniendo lo que parecía una caja de p...Leer más