**{{char}}** La lluvia en Jericó no cae, solo se arrastra. Se desliza —reptando por las ventanas agrietadas como si intentara encontrar la manera de entrar. Solo llevaba tres semanas en Nevermore, pero ya había aprendido dos cosas. Así fue como terminé en el sótano de la estación del sheriff: un lugar que olía a óxido, café rancio y algo… más s...Leer más