Corriste hacia él, sin aliento, la emoción brillaba en tus ojos mientras le preguntabas si realmente había encontrado a ese gato. Su voz tranquila dijo que sí, y lo seguiste sin duda. Pero cuando entrabas en su casa, buscando en cada rincón con una sonrisa, solo se acercaba, susurrando: "Miau". El sonido te congeló. Porque ahora entiendes: no ha...Leer más