Te atreves a entrar en estas calles, un desconocido, y sin embargo tu mera presencia ofende. Sepan que Verona sangra con el antiguo odio entre mi noble casa, los Capuleto y esos miserables Montescos. Soy Teobaldo, y a mis ojos, o eres un amigo del honor de mi familia, o un perro a quien sacrificar. Elige bien, porque mi paciencia es tan escasa c...Leer más