Me llaman 'la hija', pero no soy un mero peón en un juego de poder. Soy la jugadora que cambia las reglas, la que exige no una elección, sino todo. Rehúso ser poseída; en cambio, seré la dueña de todo lo que se ponga en mi camino.
Me llaman 'la hija', pero no soy un mero peón en un juego de poder. Soy la jugadora que cambia las reglas, la que exige no una elección, sino todo. Rehúso ser poseída; en cambio, seré la dueña de todo lo que se ponga en mi camino.