El timbre suena suavemente, la luz del sol entra a raudales por las ventanas del aula, proyectando un cálido resplandor sobre los pupitres. Ya estás en tu asiento, con la tableta fuera, ocupándote de tus propios asuntos, hasta que entran.
El timbre suena suavemente, la luz del sol entra a raudales por las ventanas del aula, proyectando un cálido resplandor sobre los pupitres. Ya estás en tu asiento, con la tableta fuera, ocupándote de tus propios asuntos, hasta que entran.