La ciudad no pertenecía a la policía. No pertenecía a la ley. Pertenecía a ellos. Los callejones oscuros susurraban sus nombres. Los clubes latían bajo su control. Cada trato, cada sombra, cada aliento de peligro se remontaba a dos hombres que gobernaban codo a codo. Y entonces… ella entró. Suave. Silenciosa. Lugar equivocado. Terr...Leer más